Llevo cuestión de una semana recibiendo llamadas de un 1485, todos los días, varias veces. Hasta ayer, no pude descolgar el aparato puesto que cada vez que me telefoneaban me pillaban en algún momento de ocupación. Lo cierto es que el número me sonaba de algo, pero no recordaba con exactitud de qué.
Pues a lo que iba, después de estar días a todas horas intentando contactar conmigo ( hasta el domingo me llamaron mientras dormía), ayer finalmente pude cogerlo.
Eran de Movistar, para presentarme una nueva oferta/promoción. El caso, es que como estaba en el curro, le dije al señor amablemente, que primero no podía atenderle puesto que estaba trabajando, y segundo, que de todos modos estaba satisfecha con mi compañía y no estaba interesada en absoluto.
Creí haber zanjado el tema de una manera correcta, pero mi sorpresa ha sido observar cómo esta mañana me han vuelto a llamar. Yo, empezando a cabrearme, no lo he cogido. Pero al rato, cuando lo han vuelto a hacer, no he aguantado más y he contestado a la señorita de mala manera.
Y es que el telemarketing se está convirtiendo en una de las acciones marketinianas más desacertadas, que en lugar de crear imagen, la desvirtúa, la confunde e incluso en muchos casos la destroza.
Cambiando de tema, esta tarde he ido a comprar unas cosillas a Carrefour, y estando allí me ha pasado una cosa muy curiosa. Yo, estaba en la sección de perfumería intentando elegir una crema hidratante para la cara, cuando de repente un chico se me acerca y entabla conmigo la siguiente conversación:
- Chico: Hola… Perdona…Este gel de la marca Nivea, ¿Tú crees que será bueno?
- Mussa: (Sorprendida por la absurda pregunta). Pues… Sí, seguro que sí.
- Chico: Es que ahora como hace tanto frío…
- Mussa: (Pasa de sorprendida a desconcertada por el comentario). Ya… Claro…
- Chico: Oye, ¿vives aquí?
- Mussa: (Incómoda perdida). Sí.
- Chico: ¡Qué raro! Nunca antes te había visto.
- Mussa (A punto de soltar una tremenda carcajada ante semejante Romeo). Hombre… Supongo que es normal, teniendo en cuenta que somos miles de habitantes…
- Chico: Y ¿por dónde vives?
- Mussa: (Mintiendo descaradamente) Pues por la zona de la playa.
- Chico: Ah, pues yo vivo por el barrio X.
Sin pensármelo dos veces, he cogido la crema que tenía ante mis narices, sin saber ni cómo era, ni de qué era, ni qué precio tenía y me he ido disparada a la caja. ¡Por el amor de Dios! Nunca he deseado tanto tener pinta de lesbiana! Joer, que aunque me ponga cremitas y demás, no me gustan las pollas! Y si encima te encuentras con un gili, ya ni te cuento…